El reverendo hace su Semana Santa

Me siento satisfecho con el fin de semana a caballo que hemos pasado Javier (el Reverendo), Javier Iru y yo.

Tenía una deuda especial con Javier (el Reverendo) desde que se cayó en Semana Santa del caballo, repetir la excursión de 2 días que hicimos en Semana Santa.

El binomio se convirtió en un trío cuando se nos unió Javier Iru. Ha sido una experiencia muy, muy divertida, de la que han surgido más ideas para otras aventuras.

Ha sido muy divertido cabalgar los tres solos y planear futuras excursiones. Salieron mil ideas que van a encantar a los que tengáis espíritu de aventura. En esas largas conversaciones (al sol) se fueron conformando ideas genuinas que van a sorprender mucho. Son momentos de genialidad irrepetibles.

Quiero agradecer a Luisma Puelles y a su familia (Agroturismo Neithea) las atenciones y el cariño con el que nos recibieron. Siempre nos reciben de manera excepcional, y en esta ocasión con una sorpresa porque han preparado una finca cerrada de dos hectáreas, con agua, para los caballos ¡¡¡una maravilla!!!!

Salimos el sábado 10 a las 9 de la mañana. Nos hizo un sol de justicia. Lo primero que hicimos fue ir a cantarle las mañanitas del Rey David a Unai. Su habitación estaba vacía. Todavía no sabemos donde ha dormido.

Villamaderne, Villanañe, Angosto, Mioma, cresteamos todo el Valle de Losa, la Granja de Bóveda y de allí a Bóveda. El recorrido os lo dejo en Google Earth (Recorrido-1. Recorrido-2). Cada día hicimos unos 42 km.

En Neithea nos tomamos unos orujos de hierbas (made at home, 60º, por lo menos) hasta que Unai nos vino a buscar para llevarnos a cenar a Villanañe, donde nos esperaban para cenar.

Los dos Javieres se quejaron de que les había llevado "manu militari", sin descansar, demasiado monte, etc, pero ¿Qué iba a hacer si no dejaban de hablar y hablar y hablar y reírse y reírse?. Hubo una pequeña sublevación que arreglé prometiendo que al día siguiente, la vuelta desde Bóveda hasta el picadero iba a discurrir por el Valle, de pueblo en pueblo, de bar en bar, de aperitivo en aperitivo, con comida en restaurante. Una comida a la que nos acompañó Rodrigo de Varona (el último Señor de la Torre de los Varona). Un hombre encantador.

No os podéis imaginar cómo terminó el día: Llegamos al picadero justo cuando empezaba el Partido del Mundial. Un día redondo.

Recorridos en Google Earth:

Cada día hicimos unos 42 km.

En Neithea nos tomamos unos orujos de hierbas (made at home, 60º, por lo menos) hasta que Unai nos vino a buscar para llevarnos a cenar a Villanañe, donde nos esperaban para cenar.

Los dos Javieres se quejaron de que les había llevado "manu militari", sin descansar, demasiado monte, etc, pero ¿Qué iba a hacer si no dejaban de hablar y hablar y hablar y reírse y reírse?. Hubo una pequeña sublevación que arreglé prometiendo que al día siguiente, la vuelta desde Bóveda hasta el picadero iba a discurrir por el Valle, de pueblo en pueblo, de bar en bar, de aperitivo en aperitivo, con comida en restaurante. Una comida a la que nos acompañó Rodrigo de Varona (el último Señor de la Torre de los Varona). Un hombre encantador.

No os podéis imaginar cómo terminó el día: Llegamos al picadero justo cuando empezaba el Partido del Mundial. Un día redondo.

 

Jordi Fernández